¿Qué es el daño solar acumulado y cómo prevenirlo?


¿Piel áspera, deshidratada y con manchas de color marrón? El daño solar acumulado podría ser la causa. Se trata de un deterioro gradual y visible que experimentan los tejidos cutáneos debido a la exposición del sol. Como advierten los dermatólogos, este fenómeno no se produce de un día para otro, sino que la piel posee un ‘contador’ que registra la cantidad de radiación ultravioleta que recibe desde su nacimiento. Cuando ese contador se agota, empiezan a manifestarse signos de deterioro y envejecimiento.

Mientras que tomar el sol de forma moderada es saludable, los excesos dan lugar al daño solar acumulado, que acelera el fotoenvejecimiento y propicia la aparición de arrugas profundas y la pérdida de colágeno y elastina. Otros efectos negativos incluyen la telangiectasias, consistente en la rotura de vasos sanguíneos en el cutis, y el desarrollo de léntigos solares.

La prevención del daño acumulado por los rayos solares depende, en primer lugar, de la deteción precoz de las lesiones relacionadas. Aquí es incuestionable el papel de las revisiones dermatológicas periódicas, con el fin de identificar a tiempo la  queratosis actínicas y otras lesiones inducidas por la radiación ultravioleta.

En épocas de intenso calor, evitar las horas críticas (de doce a cuatro de la tarde, mayormente) es una medida simple pero eficaz para prevenir este deterioro progresivo. Si por motivos de trabajo, estudios u ocio es necesario desplazarse a estas horas, se recomienda mantenerse a la sombra de toldos y árboles en la medida de lo posible.

Como es natural, el uso de protectores solares está indicado contra el daño solar acumulado. Un factor de protección de FPS treinta o superior es aconsejable para realizar actividades al aire libre. Por su parte, los sérums y otros productos antoxidantes con vitaminas del grupo C o E ayudan a frenar a los radicales libres y revertir los efectos del daño solar.